Si tienes pensamiento de tener un perro en casa, lo primero que de verdad tienes que tener en cuenta es si dispones del tiempo necesario para atenderlo. Sin olvidarte, por supuesto, del tema económico, el cual también es importante, y más en los tiempos de crisis que corren.Una vez que ya estés absolutamente seguro de que dispones del suficiente tiempo que se necesita y del tema económico, es cuando llega el momento de pensar en la raza de perro que mejor te vendría. No hay que dejarse llevar por las razas de perros que están de modas, pues pueden no venirnos bien, debido a su carácter, forma de vida, etc.
Lo mejor y más ético, es adoptar un perro de una protectora de animales. En las protectoras suele haber perros de raza y mestizos. A mí particularmente me gustan más los mestizos, pues son únicos: no suele haber dos iguales y son muy inteligentes. Los hay de todas las edades y tamaños, incluso suele haber cachorros, estos últimos son los más demandados. Hay personas que suelen tener perjuicios a la hora de adoptar un perro adulto, porque creen que no les va a hacer caso o que no se va a adaptar a ellos. Cosa que normalmente no ocurre, esto lo digo por experiencia propia, pues convivo con dos perritas adoptadas de protectora. Una de ellas la adoptó mi mujer cuando tenía tres meses, y la otra cuando tenía unos seis años. Las dos están igual de adaptadas y la que menos “problemas” da es la que tiene seis años, la cual, nada más que llegar a casa se hizo perfectamente. La ventaja de adoptar un perro adulto es que ya sabes del tamaño que se va a quedar, el carácter que tiene, etc. Los encargados o voluntarios de las protectoras son normalmente los que mejor te pueden aconsejar para que adoptes el perro que mejor se adapta a tu forma de vida, pues hay perros que necesitan grandes paseos y otros que no lo necesitan tanto. También los hay que requieren más cuidados que otros, bien sea por el tipo de pelaje, porque son muy activos, etc.
Los niños son los más fáciles de convencer para que adopten una mascota, ya que después se sienten orgullosos de haberla salvado. Con los adultos cuesta algo más, pues normalmente quieren estar a la moda y comprar un perro “mejor” o “igual” que el que tiene el vecino, para así no ser menos. Se me ha dado el caso, paseando con mis perras, de que hablando con una niña que llevaba un perro de raza, me preguntaba: “¿tus perras de que raza son?”. Al contestarle que mis perras no son de raza y que son adoptadas de una protectora de animales, me comentaba: “A mis padres el mío le costo 700 euros y tiene pedigrí, pero a mi eso me da igual porque es un papel que no sirve para nada. Yo hubiese preferido que fuese adoptada, ya que así le hacemos el bien a esos pobres animalillos que están ahí encerrados”. ¡Que bien!, si los adultos pensaran tan sensatamente como esta chiquilla no serían necesarias las protectoras ni que se sacrificaran todos los días perros en las frías y muchas veces asquerosas perreras municipales.
Al final, todos somos responsables de que infinidad de perros malvivan en perreras y de que sean sacrificados. Estos sacrificios no siempre se hacen de la mejor forma, si es que hay alguna forma buena de hacerlo. En muchas perreras, cuyos encargados son veterinarios con poca ética y escrúpulos, estos no suele estar presente cuando se sacrifican a los perros y gatos. También, se dan casos en los que no se utilizan los eutanásicos que se deben de utilizar para que tengan una muerte lo menos dolorosas posible. A esos veterinarios, ya sean de aquí o de Pequín, que además de incumplir las normas tienen poca ética a la hora de sacrificar a esos animalillos, que se les puede decir, que son unos hijos de puta, unos asesinos, unos malnacidos, que olvidan para que estudiaron veterinaria…




















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